La periodicidad del mantenimiento de una caldera no la decide el instalador ni el fabricante: la fija el RITE, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (Real Decreto 1027/2007). Para las instalaciones térmicas individuales de potencia útil nominal igual o inferior a 70 kW, que es el caso de la caldera mural de prácticamente cualquier vivienda, la periodicidad establecida del mantenimiento es de dos años. Esa es la respuesta corta y reglamentaria a la pregunta de cada cuánto toca revisar la caldera.
La respuesta larga tiene un matiz que conviene conocer: muchos fabricantes condicionan la garantía del equipo a una revisión anual. Por eso, aunque la exigencia del reglamento para una caldera doméstica sea bienal, la recomendación habitual del sector es hacerla cada año, y merece la pena leer las condiciones de garantía de tu modelo concreto antes de espaciar las revisiones. A esto se suma otra confusión muy extendida, que aclaramos más abajo: el mantenimiento de la caldera y la inspección periódica de la instalación de gas son dos cosas distintas, con plazos distintos y responsables distintos.
Qué dice la normativa sobre la periodicidad
Calderas de hasta 70 kW: cada dos años
El RITE clasifica las instalaciones térmicas por potencia útil nominal y asigna a cada tramo una frecuencia de mantenimiento. Las instalaciones individuales de 70 kW o menos —el rango en el que entran las calderas murales de gas de una vivienda, tanto de calefacción como mixtas de calefacción y agua caliente sanitaria— tienen establecida una periodicidad de dos años. Las instalaciones de mayor potencia, como las salas de calderas de una comunidad, se rigen por frecuencias más exigentes.
Otro punto que se pasa por alto: el responsable de contratar el mantenimiento es el titular de la instalación, y debe hacerlo con una empresa mantenedora habilitada. Los precios de este servicio no están regulados, son libres, así que las diferencias entre unas empresas y otras responden al alcance real del trabajo y no a ninguna tarifa oficial.
Por qué en la práctica se recomienda cada año
La periodicidad reglamentaria es un mínimo, no un óptimo. Una caldera que trabaja todo el invierno acumula suciedad en el quemador, cal en el intercambiador si el agua es dura y desajustes en la combustión que no dan la cara hasta que el rendimiento ya ha caído. Revisar cada año permite corregir esas desviaciones antes de que se conviertan en una avería, y además mantiene viva la garantía en los fabricantes que la condicionan a una revisión anual. En nuestra experiencia con instalación y mantenimiento de calderas de gas, la mayoría de las averías de temporada alta se habrían detectado en una revisión rutinaria hecha a tiempo.
Mantenimiento de la caldera no es lo mismo que inspección de la instalación de gas
Esta es probablemente la duda que más nos llega, y conviene dejarla clara porque son dos obligaciones independientes que no se sustituyen entre sí.
- El mantenimiento de la caldera actúa sobre el aparato: el quemador, el intercambiador, las seguridades, la combustión. Lo regula el RITE y, en una vivienda con caldera de hasta 70 kW, toca cada dos años.
- La inspección periódica de la instalación de gas actúa sobre la instalación receptora: tuberías, llaves, ventilaciones, conexiones. La regula el Real Decreto 919/2006 (ITC-ICG 09), es obligatoria cada cinco años y la realiza la empresa distribuidora o una empresa instaladora habilitada.
Dicho de otro modo: puedes tener la inspección quinquenal al día y la caldera sin revisar desde hace años, o al revés. Si quieres entender bien en qué consiste la segunda, quién la convoca y qué pasa si no se pasa, lo explicamos en detalle en el artículo sobre la revisión obligatoria de la instalación de gas cada cinco años. Cuando alguien nos llama diciendo que «le toca la revisión del gas», lo primero que hacemos es aclarar de cuál de las dos está hablando.
Qué incluye la revisión de una caldera de gas
Una revisión seria no se resuelve mirando el display y firmando el parte. Estos son los puntos que se comprueban en una caldera mural de gas.
Gas, combustión y quemador
- Comprobación de la estanqueidad del circuito de gas.
- Análisis de combustión y medición de emisiones.
- Revisión del quemador y del electrodo de encendido.
- Comprobación de la evacuación de humos y del estado del conducto.
El análisis de combustión es la prueba que más información aporta: dice si el equipo quema de forma correcta o si hay un desajuste que se traduce en consumo de más.
Circuito hidráulico y calefacción
- Estanqueidad del circuito hidráulico.
- Verificación de la presión del circuito de calefacción.
- Estado del intercambiador y presencia de cal.
- Purgado del circuito y comprobación del vaso de expansión.
Aquí es donde se ve que la caldera no funciona sola. Si los radiadores calientan de forma desigual o la presión baja cada pocos días, el problema puede estar en el aparato o en el resto del sistema de calefacción de la vivienda, y merece la pena revisar el conjunto antes de sustituir nada.
Elementos de seguridad
Se comprueban la válvula de seguridad, el presostato y las sondas: los componentes que paran la caldera cuando algo se sale de rango. Al terminar, la empresa mantenedora deja constancia documental de lo realizado. Ese registro es tuyo y debes conservarlo: es la prueba de que el mantenimiento se ha hecho y con qué alcance.
Señales de que la caldera necesita una revisión antes de tiempo
Al margen del calendario, hay síntomas que piden una visita sin esperar a que toque:
- Pérdida de presión recurrente, aunque rellenes cada poco tiempo.
- Ruidos anómalos al arrancar o durante el funcionamiento.
- Agua caliente que fluctúa de temperatura.
- Olores extraños alrededor del aparato.
- Llama amarilla o anaranjada en lugar de azul.
- Aparición de códigos de error en el display.
La llama amarillenta y el olor extraño nunca hay que dejarlos pasar: lo prudente es apagar el aparato, ventilar y avisar a una empresa habilitada.
Qué ganas realmente con el mantenimiento
El primer beneficio es la seguridad: una combustión correcta y una evacuación de humos en buen estado son la base de que el aparato trabaje sin riesgo. El segundo es el consumo, porque un equipo sucio o descalibrado gasta más para dar el mismo calor. Y el tercero es la vida útil: una caldera que se revisa envejece mejor y llega en condiciones a los años que le corresponden, en lugar de dar el disgusto en pleno enero.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio el mantenimiento de la caldera en una vivienda?
Sí. El RITE establece el mantenimiento de las instalaciones térmicas y, para las individuales de potencia útil nominal igual o inferior a 70 kW, fija una periodicidad de dos años. La responsabilidad de contratarlo con una empresa mantenedora habilitada recae en el titular de la instalación.
¿Cuánto cuesta la revisión de la caldera?
No hay una tarifa oficial: los precios de este servicio no están regulados y cada empresa fija los suyos. Al comparar, lo importante no es el importe aislado, sino qué incluye la visita —análisis de combustión, comprobación de seguridades y documentación— y si el desplazamiento va aparte.
Si paso la inspección de gas, ¿ya no tengo que revisar la caldera?
No. Son obligaciones distintas. La inspección periódica cada cinco años se ocupa de la instalación receptora de gas; el mantenimiento del RITE se ocupa del aparato. Pasar una no exime de la otra.
¿Qué documento me tienen que entregar?
La empresa mantenedora deja constancia documental de la actuación realizada. Guárdala: acredita que el mantenimiento se ha hecho, sirve ante el fabricante si hay que reclamar en garantía y es la referencia para saber qué se revisó y cuándo toca la siguiente.
¿Te toca la revisión? Nosotros nos encargamos
En Servigas Instalaciones somos empresa instaladora autorizada y nos ocupamos del mantenimiento y la reparación de calderas de gas en viviendas y comunidades de Murcia y alrededores. Hacemos la revisión completa, con análisis de combustión y comprobación de seguridades, y te dejamos la documentación de la actuación.
Si no recuerdas cuándo se revisó por última vez tu caldera, o si has notado alguna de las señales de este artículo, llámanos al 968 93 38 84 y lo vemos. También puedes escribirnos desde la página de contacto o pasarte por nuestras oficinas en la calle Pintor Pedro Flores 3, en Murcia. Te decimos con claridad qué necesita tu instalación y qué no.