Si el equipo arranca, mueve aire y aun así la casa no baja de temperatura, lo primero es distinguir un problema de uso o mantenimiento de una avería real. En la mayoría de los avisos que atendemos en verano el aparato no está roto: trabaja con los filtros saturados, con la unidad exterior ahogada o con el mando en un modo que no enfría. Eso se comprueba en diez minutos y sin herramientas.
El resto de causas ya son otra cosa: falta de refrigerante por fuga, compresor que no arranca, sondas averiadas o una batería congelada. Ahí hay que parar. La manipulación del circuito frigorífico está regulada por la normativa de gases fluorados y solo puede realizarla personal certificado, así que el trabajo del propietario termina donde empieza el del técnico.
Lo que puedes comprobar tú mismo antes de llamar a nadie
Ninguna requiere herramientas ni desmontar nada más allá de la tapa frontal de la unidad interior. Hazlas en orden: resuelven buena parte de los casos.
La configuración del mando
Parece obvio y es lo primero que descartamos en cada visita. Comprueba que el equipo esté en modo frío y no en ventilador, deshumidificación o automático: en esos modos el comportamiento es distinto y el resultado puede ser un aire que se mueve pero no enfría. Revisa además:
- Que la temperatura de consigna esté por debajo de la ambiente. Si la habitación está a 27 grados y el mando marca 28, el equipo no tiene motivo para enfriar.
- Que la velocidad del ventilador no esté al mínimo: con caudal bajo la sensación de frío tarda mucho más en llegar.
- Que no haya un temporizador activo parando el equipo sin que te des cuenta.
Los filtros sucios: la causa más frecuente con diferencia
Si hubiera que elegir un único motivo por el que un aire acondicionado deja de enfriar bien, sería este. Un filtro saturado de polvo reduce el caudal de aire que atraviesa la batería y, con él, la capacidad de enfriamiento. Además empeora la calidad del aire, porque lo que el filtro no retiene acaba circulando por la vivienda.
La limpieza es sencilla: se abre la tapa frontal, se extraen los filtros, se lavan con agua templada y jabón suave y se dejan secar completamente antes de montarlos, porque un filtro húmedo favorece humedades y olores dentro del equipo. En temporada de uso conviene revisarlos cada quince días y limpiarlos al menos una vez al mes. En el sureste peninsular, con temporadas muy largas, el equipo acumula muchas más horas de funcionamiento y esta rutina pesa todavía más.
La unidad exterior tiene que poder disipar calor
La unidad exterior expulsa al ambiente el calor que retira de la vivienda. Si no puede hacerlo, el rendimiento cae aunque el resto esté perfecto. Sal a comprobarla: hojas acumuladas, suciedad, objetos apoyados encima o delante, un cerramiento sin ventilación suficiente o pleno sol sin renovación de aire penalizan mucho. Debe estar despejada, con espacio libre alrededor para aspirar y expulsar aire sin recircularlo.
Rejillas, lamas y condiciones de la estancia
Revisa que las lamas no estén bloqueadas ni orientadas hacia una pared, y que ningún mueble o cortina obstaculice la difusión del aire. Mira también la envolvente: puertas o ventanas abiertas y persianas subidas en las horas de más radiación son un caso muy típico. El equipo puede funcionar bien y aun así no ganar la batalla, porque compensa una entrada de calor continua.
El desagüe de condensados
Un desagüe obstruido se manifiesta con goteo desde la unidad interior y, en algunos equipos, con un bloqueo de seguridad que detiene el funcionamiento. Si ves agua donde no debería, puede ser la razón de que el equipo se pare solo.
Lo que exige un técnico habilitado
Si has repasado lo anterior y el equipo sigue sin enfriar, el problema está en el circuito frigorífico o en componentes que no se manipulan sin formación, herramienta específica y habilitación.
Falta de refrigerante: no se gasta, se fuga
Conviene desmontar el mito de «recargar el gas» como si fuera una operación de mantenimiento rutinaria, al estilo de cambiar el aceite del coche. Un circuito frigorífico es estanco: el refrigerante circula en un sistema cerrado y no se consume con el uso. Si a un equipo le falta refrigerante es porque hay una fuga, y esa fuga hay que localizarla y repararla.
Cargar refrigerante sin reparar la fuga es tirar el dinero: el equipo enfriará unas semanas y volverá al mismo punto, con el agravante de que se libera a la atmósfera un gas de efecto invernadero. Por eso la manipulación de gases fluorados está regulada y reservada a personal certificado, con los equipos de detección, recuperación y carga que exige la normativa. Lo correcto es localizar la fuga, repararla, hacer vacío y cargar después la cantidad exacta que indica el fabricante.
Compresor, ventiladores y electrónica
Estas averías se diagnostican con instrumentación y comparten síntoma: el equipo enciende pero no da frío, o se para a los pocos minutos.
- Compresor que no arranca o que corta por protección térmica.
- Sondas de temperatura averiadas, que hacen que la máquina lea mal las condiciones y regule de forma incoherente.
- Placa electrónica dañada o condensador de arranque en mal estado.
- Ventilador averiado, en la unidad exterior o en la interior.
Batería del evaporador congelada
Si aparece hielo en la batería, el equipo no puede intercambiar calor y el aire que sale es escaso y templado. La congelación casi siempre es consecuencia de otra cosa: filtros muy sucios que han estrangulado el caudal, o falta de refrigerante. Hay que descongelar y diagnosticar la causa de fondo, porque si solo se descongela el problema vuelve.
Equipo infradimensionado: no es una avería
A veces el equipo funciona perfectamente y aun así nunca alcanza la consigna, porque su potencia se queda corta para la estancia. No es una avería, es un error de dimensionado, y no se arregla reparando: o se sustituye por un equipo adecuado o se reduce la carga térmica con sombreado y aislamiento. Si tienes dudas, en esta guía explicamos cuántas frigorías necesita cada estancia.
El mantenimiento anual evita casi todas las urgencias de agosto
La mayoría de las llamadas de urgencia de julio y agosto se habrían evitado con una revisión antes del inicio de temporada. Comprobar presiones, limpiar baterías y desagües y verificar el consumo eléctrico detecta a tiempo lo que en pleno pico de calor acaba en una avería con el equipo parado y días de espera. Nuestro servicio de instalación y mantenimiento de aire acondicionado incluye ese repaso previo, que es la forma más barata de llegar al verano con garantías.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que limpiar los filtros del aire acondicionado?
Durante la temporada de uso, revísalos cada quince días y límpialos al menos una vez al mes. Si hay mascotas o mucho polvo ambiental, acorta el intervalo. Lávalos con agua templada y jabón suave y déjalos secar del todo antes de montarlos.
¿Es normal tener que recargar el gas cada temporada?
No. Un equipo estanco no consume refrigerante. Si hay que recargarlo periódicamente es porque existe una fuga sin reparar. Insistir con recargas sucesivas sale caro y no soluciona nada.
¿Puedo manipular yo el circuito de refrigerante?
No. La manipulación de gases fluorados está regulada y reservada a personal con certificación acreditada, que además debe usar equipos específicos de detección y recuperación. Al margen de lo legal, trabajar sin formación sobre un circuito a presión es peligroso y puede dañar el compresor.
Mi equipo enfría, pero muy poco. ¿Está averiado?
No necesariamente. Antes de pensar en avería, descarta filtros sucios, unidad exterior obstruida, ventanas abiertas y persianas subidas. Si tras corregir eso sigue sin alcanzar la consigna, entonces sí toca diagnóstico técnico.
Te ayudamos a diagnosticarlo y repararlo
Si has hecho las comprobaciones básicas y tu equipo sigue sin enfriar, lo siguiente es un diagnóstico en condiciones. En Servigas Instalaciones somos empresa instaladora autorizada y nos ocupamos de la reparación de aire acondicionado, del mantenimiento anual y de la instalación de equipos nuevos en Murcia y su área metropolitana, con personal habilitado para manipular gases fluorados.
Llámanos al 968 93 38 84 y cuéntanos qué le pasa al equipo, o escríbenos desde nuestra página de contacto: te diremos si puedes resolverlo tú o si conviene que pasemos a verlo. Estamos en la calle Pintor Pedro Flores 3, en Murcia.