Mi caldera no calienta: 8 causas frecuentes y cuáles puedes revisar tú

Que la caldera deje de calentar rara vez responde a una sola causa, pero en la mayoría de los avisos que atendemos el origen está en una de estas ocho situaciones. Algunas se resuelven en cinco minutos: una presión por debajo del mínimo, un termostato mal programado o unos radiadores con aire explican buena parte de las llamadas de invierno. El resto exige la intervención de una empresa instaladora o mantenedora habilitada, porque implica abrir el aparato.

Antes de tocar nada, fíjate en tres cosas: si la caldera enciende, si falla la calefacción, el agua caliente o ambas, y si el aparato muestra algún aviso o bloqueo. Con eso el diagnóstico se acota muchísimo, incluso por teléfono.

No es lo mismo quedarse sin calefacción que sin agua caliente

Una caldera mixta atiende dos servicios con elementos parcialmente compartidos, así que saber cuál falla orienta el diagnóstico. Si hay calefacción pero no sale agua caliente, lo habitual es que el fallo esté en la válvula de tres vías, en el intercambiador o en el caudalímetro: piezas internas cuya revisión corresponde a un técnico.

Si ocurre al revés, con agua caliente normal y radiadores fríos, el foco se desplaza al circuito de calefacción: presión insuficiente, aire acumulado, válvulas cerradas o un termostato que no da la orden de arranque. Es la familia de causas que más margen deja al usuario. Si no funciona ninguno de los dos servicios, lo primero es descartar que falte gas o corriente.

Las 8 causas más frecuentes cuando la caldera no calienta

1. La presión del circuito está baja

Es, con diferencia, la causa número uno. Cada fabricante marca su rango, pero en frío lo normal suele situarse en torno a 1 y 1,5 bar; por debajo de 1 bar muchas calderas bloquean el servicio para protegerse.

Puedes comprobarlo tú: mira el manómetro con la caldera fría y, si está bajo mínimos, rellena con la llave de llenado siguiendo el manual, despacio y vigilando la aguja. Lo que no es normal es rellenar cada dos por tres: si la presión vuelve a caer en pocos días hay una fuga y hace falta un técnico.

2. El suministro de gas está cortado o la llave cerrada

Ocurre más de lo que parece tras una ausencia larga, una obra o una revisión. Puedes comprobarlo tú: verifica que la llave de paso del gas está abierta y prueba otro aparato, como la encimera. Si no hay gas en ningún punto de la vivienda, el problema no está en la caldera y hay que avisar a la distribuidora. Lo que nunca debes hacer es manipular la instalación de gas ni buscar fugas por tu cuenta.

3. El termostato está mal configurado o sin pilas

Muy frecuente y muy fácil de descartar. Un termostato con las pilas agotadas, en modo verano, con una programación desfasada o con la consigna por debajo de la temperatura ambiente no manda la orden de arranque, y la caldera no arranca aunque esté perfecta.

Puedes comprobarlo tú, en este orden: modo de funcionamiento, programación horaria, consigna (súbela varios grados y espera un minuto) y pilas. En modelos inalámbricos, comprueba que sigue emparejado con el receptor.

4. Hay aire en los radiadores

Si la caldera enciende con normalidad pero los radiadores calientan solo por abajo, o no calientan, lo más probable es que haya aire en el circuito, lo típico del primer encendido de la temporada.

Puedes hacerlo tú: con el circuito frío, abre la llave de purga de cada radiador con un recipiente debajo, deja salir el aire hasta que salga agua y cierra, empezando por la planta más baja. Después revisa el manómetro, porque la presión habrá bajado. Si el aire vuelve cada poco, conviene revisar el estado general de la instalación de calefacción, porque puede haber lodos o un vaso de expansión en mal estado.

5. Radiadores o válvulas termostáticas cerradas

Otra comprobación al alcance de cualquiera. Las válvulas termostáticas se quedan a veces en posición mínima desde el invierno anterior, o el vástago se agarrota tras meses sin uso. Abre todas las llaves y detentores y espera un rato con la caldera en marcha. Si un radiador ya purgado sigue frío, él o su válvula necesitan revisión a fondo.

6. Cal e incrustaciones en el intercambiador

Cuando el agua caliente fluctúa de temperatura o tarda mucho más de lo habitual, la sospecha razonable es la acumulación de cal en el intercambiador. En zonas de agua dura se instala poco a poco, de modo que uno se acostumbra al problema antes de detectarlo.

Requiere técnico: la solución pasa por una limpieza química del intercambiador o, si el deterioro está avanzado, por su sustitución.

7. Avería de un componente interno

Aquí entra un grupo amplio de piezas cuyo fallo hace que la caldera no caliente, no encienda o se apague a los pocos segundos: sonda de temperatura, presostato, válvula de tres vías, electrodo de encendido o placa electrónica. Los síntomas se solapan entre sí, y el diagnóstico fiable exige instrumentos de medida. Requiere técnico sin excepción: lo que hay detrás de la carcasa solo puede manipularlo una empresa habilitada.

8. Problema de evacuación de humos o falta de tiro

Si el conducto de evacuación está obstruido o mal montado y la caldera no consigue el tiro necesario, el aparato bloquea por seguridad: está impidiendo una combustión en malas condiciones. Puede deberse a un nido, a restos de obra o a un presostato de humos deteriorado.

Requiere técnico y es la causa con menos margen para improvisar. No fuerces el rearme una y otra vez: si bloquea de forma repetida, apaga la caldera, ventila la estancia y avisa a un profesional.

Lo que nunca debe manipular el usuario

La frontera está clara: puedes mirar el manómetro, rellenar, purgar radiadores, abrir válvulas, revisar el termostato y comprobar la llave de gas. Ahí termina lo que corresponde al usuario.

En ningún caso debes manipular el circuito de gas, el quemador, la electrónica ni la evacuación de humos. Esas actuaciones son competencia exclusiva de una empresa instaladora o mantenedora habilitada. No es una recomendación comercial, es seguridad y normativa.

Con el rearme el criterio es sencillo: pulsarlo una o dos veces ante un bloqueo puntual es razonable. Insistir sobre un bloqueo que se repite no arregla nada, oculta el fallo real y puede ser peligroso.

Muchas averías de invierno se evitan antes de que ocurran

Buena parte de los avisos urgentes de enero venían avisando desde meses antes: presión que caía, radiadores desiguales, agua caliente irregular. Una revisión periódica detecta esas desviaciones cuando aún son baratas de corregir. En este mismo blog explicamos cada cuánto hay que hacer el mantenimiento de la caldera según el tipo de aparato e instalación.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la caldera se enciende pero los radiadores siguen fríos?

Lo más habitual es aire en el circuito, presión insuficiente o válvulas cerradas. Purga empezando por la planta baja, revisa la presión y comprueba que las llaves están abiertas. Si aun así ninguno calienta, puede fallar la válvula de tres vías o la bomba, y eso lo ve un técnico.

¿Cuánta presión debe marcar el manómetro?

Depende del fabricante y de la altura de la instalación, pero en frío lo habitual es un valor entre 1 y 1,5 bar; consulta el manual de tu modelo. Si sube mucho al calentar y salta la válvula de seguridad, hay algo más que revisar.

¿Es normal rellenar de agua la caldera cada semana?

No. Un circuito cerrado en buen estado pierde presión de forma muy gradual, a lo largo de meses. Rellenar cada semana indica una fuga, y conviene localizarla pronto porque el goteo continuo provoca corrosión.

¿Puedo seguir usando la caldera si bloquea y la rearmo cada día?

No es recomendable. Un bloqueo diario significa que el aparato detecta una avería de fondo, y rearmar equivale a silenciar una alarma. Anota cuándo bloquea y qué aviso muestra, y avisa a un técnico.

¿Sigue sin calentar? Te lo revisamos

Si has comprobado presión, termostato, llaves y radiadores y el problema sigue, toca revisión presencial. En Servigas Instalaciones somos empresa instaladora autorizada y nos dedicamos al mantenimiento y a la reparación de calderas de gas en Murcia y alrededores, con diagnóstico sobre el aparato y no por conjeturas.

Llámanos al 968 93 38 84 y cuéntanos el síntoma, o escríbenos desde el formulario de contacto indicando marca, modelo aproximado y qué has comprobado ya. Estamos en la calle Pintor Pedro Flores 3, en Murcia.

Comparte este articulo con los demás

Indicador de avance
Mas artículos
Categorías