Certificado de instalación de gas: qué es, quién puede emitirlo y cuándo lo necesitas

El certificado de instalación de gas es el documento que acredita que una instalación receptora se ha ejecutado conforme a la normativa vigente. Es lo que mucha gente sigue llamando «boletín de gas», un nombre popular que se ha quedado en el lenguaje de la calle aunque ya no sea la denominación oficial. Se formaliza en un modelo oficial de la serie IRG (en instalaciones receptoras se emplea habitualmente el modelo IRG-3) y se registra ante el organismo de industria de la comunidad autónoma correspondiente. Sin ese documento, la comercializadora no puede dar de alta el suministro.

Solo puede emitirlo una empresa instaladora de gas habilitada, a través de un técnico competente. No lo emite el usuario, ni la comercializadora, ni un profesional sin habilitación, por mucha experiencia que tenga. Lo vas a necesitar, entre otros casos, para dar de alta el suministro en una vivienda nueva, para reactivar un suministro que lleva mucho tiempo de baja o sin uso, cuando se modifica la instalación y cuando se cambian o se incorporan aparatos que consumen gas. Y conviene guardarlo: te lo pueden pedir la comercializadora, la distribuidora, un comprador o un futuro inquilino.

Qué es exactamente el certificado de instalación de gas

Cuando se ejecuta o se modifica una instalación receptora de gas, alguien tiene que responder de que ese trabajo está bien hecho. Ese alguien es la empresa instaladora habilitada, y la forma de dejarlo por escrito es el certificado. En él se identifica la instalación, el titular, la empresa que ha ejecutado los trabajos y las características técnicas de lo instalado, y se declara que todo se ha realizado conforme a la reglamentación aplicable.

Conviene entender su alcance: acredita la correcta ejecución en el momento de la instalación, es decir, una foto fija de cómo quedó todo el día que se terminó el trabajo. No dice nada de cómo estará esa instalación dentro de seis años, y por eso no sustituye a otros trámites que veremos más abajo.

Por qué se le sigue llamando boletín de gas

Durante años, el documento que se entregaba tras una instalación se conocía como boletín. La denominación oficial cambió, pero el término se quedó, igual que ocurre con el «boletín de la luz». Si tu comercializadora, tu administrador de fincas o el técnico que va a tu casa te habla de boletín de gas, en la práctica se refiere al certificado de instalación. No son dos papeles distintos: es el mismo documento con dos nombres.

El modelo IRG y su registro

El certificado no es un papel con membrete que cada empresa redacta a su gusto. Se emite en un modelo oficial normalizado de la serie IRG, siendo el IRG-3 el habitual para instalaciones receptoras. Una vez firmado por el técnico competente, la empresa instaladora lo registra ante el organismo de industria de la comunidad autónoma. Ese registro es lo que convierte el documento en algo verificable por terceros.

Quién puede emitir el certificado

La respuesta es corta: una empresa instaladora de gas habilitada, mediante técnico competente. Esa habilitación no es un sello decorativo, implica estar registrado como empresa instaladora, disponer de personal con la acreditación correspondiente y responder de los trabajos ejecutados. Cualquier trabajo de instalación de gas que vaya a necesitar certificado debe encargarse desde el principio a una empresa que pueda emitirlo, porque si la ejecución la hace alguien sin habilitación, después no hay forma de certificar ese trabajo sin rehacerlo o revisarlo por completo.

Qué no sirve como certificado

  • Una factura de la instalación, por muy detallada que esté.
  • Un albarán o un informe interno de la empresa que ejecutó los trabajos.
  • Un documento firmado por un profesional sin habilitación como empresa instaladora de gas.
  • Un certificado antiguo cuando la instalación se ha modificado después.

Cuándo necesitas el certificado

Hay cuatro situaciones que concentran la mayoría de las peticiones que nos llegan. En todas ellas el certificado es el requisito que desbloquea el trámite.

Alta de suministro en una vivienda nueva

Si la vivienda nunca ha tenido gas o acaba de ejecutarse la instalación, la comercializadora te pedirá el certificado para contratar y la distribuidora para abrir el contador. Sin él, el proceso se queda parado.

Reactivar un suministro dado de baja

Cuando una instalación lleva un periodo prolongado dada de baja o sin uso, no basta con volver a contratar: antes hay que comprobar que sigue siendo apta y emitir el certificado correspondiente. Pasa mucho en pisos alquilados tras años cerrados o en viviendas heredadas.

Modificaciones de la instalación

Si se cambia el trazado, se amplía la instalación, se traslada el punto de consumo o se reforma la cocina moviendo la toma de gas, estás modificando la instalación receptora y eso genera un nuevo certificado. El anterior deja de reflejar lo que hay montado.

Cambio o incorporación de aparatos a gas

Sustituir una caldera, añadir una encimera de gas o incorporar un calentador cambia el consumo y la configuración de la instalación. También aquí corresponde emitir certificado, algo que muchos usuarios descubren cuando ya han comprado el aparato.

Certificado de instalación e inspección periódica no son lo mismo

Esta es, con diferencia, la confusión más habitual. El certificado de instalación acredita que la instalación se ejecutó correctamente en un momento concreto. La inspección periódica es otra cosa: es una revisión obligatoria cada cinco años según el Real Decreto 919/2006 (ITC-ICG 09), que verifica que la instalación sigue estando en condiciones con el paso del tiempo.

Son dos documentos y dos trámites distintos, y tener uno no exime del otro. Puedes tener un certificado de instalación impecable de hace ocho años y estar incumpliendo la inspección periódica. Si tienes dudas sobre cuándo te toca, en este blog explicamos con detalle en qué consiste la revisión obligatoria de la instalación de gas y quién debe realizarla.

Cuánto cuesta y por qué conviene conservarlo

El precio varía mucho según la comunidad autónoma, el tipo de instalación, su complejidad y la empresa que la ejecute. Para una vivienda particular suele moverse en una horquilla de tres cifras baja, pero tómalo como una referencia puramente orientativa: lo sensato es pedir presupuesto cerrado antes de encargar el trabajo, porque no es lo mismo certificar una instalación nueva completa que emitir el certificado tras sustituir un aparato.

Sobre la conservación, el consejo es simple: guarda el documento y una copia digital. Te lo pueden pedir la comercializadora o la distribuidora en cualquier momento, y también aparece en compraventas y alquileres, donde cada vez es más frecuente que el comprador o el inquilino pidan ver la documentación de las instalaciones antes de firmar.

Preguntas frecuentes

¿El certificado de instalación de gas caduca?

El certificado documenta la ejecución de una instalación concreta y sigue siendo válido mientras esa instalación no se modifique. Lo que sí tiene periodicidad es la inspección, cada cinco años. Si cambias aparatos o modificas el trazado, hará falta un nuevo certificado.

He perdido el certificado, ¿qué hago?

Puedes pedirlo a la empresa instaladora que lo emitió o al registro del organismo de industria de tu comunidad. Si no hay rastro del documento, lo habitual es que una empresa habilitada revise la instalación y tramite la documentación que corresponda.

¿Puede emitirlo la comercializadora de gas?

No. La comercializadora te vende el gas y te pide el certificado, pero no lo emite. El documento solo lo puede firmar una empresa instaladora habilitada mediante técnico competente, y se registra ante industria.

¿Necesito certificado solo por cambiar la caldera?

Sí. La sustitución de un aparato que consume gas afecta a la instalación receptora y corresponde emitir el certificado. Es un motivo más para encargar la sustitución a una empresa habilitada que deje el trámite resuelto de una vez.

Emitimos tu certificado de instalación de gas

En Servigas Instalaciones somos empresa instaladora autorizada y trabajamos en Murcia y alrededores ejecutando, revisando y certificando instalaciones receptoras. Si necesitas dar de alta el suministro, reactivar una instalación cerrada o certificar el cambio de un aparato, nos ocupamos de todo: revisión, ejecución si hace falta, emisión del certificado y registro. Puedes ver cómo trabajamos en nuestra página de instalación de gas para viviendas y locales.

Cuéntanos tu caso y te decimos qué necesitas exactamente y qué coste tiene, sin sorpresas. Llámanos al 968 93 38 84 o escríbenos desde la página de contacto. Estamos en la calle Pintor Pedro Flores 3, en Murcia.

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